
Prepárate, porque lo que parece un Zelda clásico con un zorrito monísimo es, en realidad, una de las aventuras más listas y con más mala leche de los últimos años. TUNIC lo firmó prácticamente una sola persona (Andrew Shouldice) durante años, lo publicó Finji, y arrasó por sorpresa: vista isométrica preciosa, espada, escudo y un mundo en ruinas que te suelta sin explicarte absolutamente nada. Y ese «nada» es justo la gracia.
Porque el gran golazo de TUNIC es el MANUAL. El juego te va soltando, página a página, las hojas sueltas de un manual de instrucciones ochentero —medio escrito en un idioma inventado— que TÚ vas reconstruyendo. Ahí dentro hay mapas, pistas, técnicas secretas y la solución a acertijos que parecían imposibles. Es nostalgia pura de cuando los juegos venían con su librito y te lo leías en el coche: aquí ese librito es, literalmente, el corazón del juego.
Por debajo del lazo bonito hay un señor juego de acción con más miga de la que aparenta: esquivar, bloquear, hacer parry, vigilar la stamina… un combate con regustillo soulslike que te obliga a aprender a cada bicho. Y la exploración es de las de tomar notas en papel: pasadizos escondidos, atajos que conectan el mapa entero y secretos detrás de cada esquina que te hacen gritar «¡pero cómo no lo había visto antes!».
Avisamos: la dificultad sube, hay jefes que te van a hacer sudar y un océano de secretos opcionales que estiran la cosa muchísimo si eres de los que lo quieren TODO. Y si solo quieres pasearte y disfrutar del viaje, trae opciones de accesibilidad (hasta un modo sin combate) para que nadie se quede fuera de esta pequeña maravilla.


¿Lo mejor? Que es de esas joyas que no se parecen a nada: preciosa, originalísima y con la idea del manual coronando una genialidad de diseño. Le sumas una banda sonora hipnótica de Lifeformed que te entra en vena y un mundo que da gusto desentrañar, y tienes uno de los mejores indies de su generación, así de claro.
¿Lo peor? Que la cámara isométrica fija a veces te esconde caminos y te clava alguna muerte tonta por no ver lo que tenías al lado; y que algún jefe sube tanto el pico de dificultad que puede frustrar al personal menos paciente. Detalles, vaya, en una obra redonda.
Conclusión: TUNIC es imprescindible, de los juegos que se recuerdan. Y aquí, en Webby Consolas, la cosa se pone todavía más golosa… porque su edición física esconde un detalle que nos ha enamorado. Seguid leyendo.
Atención, porque en TUNIC la edición física no es un capricho cualquiera: tiene todo el sentido del mundo.
Disponible en Amazon.es en dos sabores. Ojo a la Deluxe, que es la que mola de verdad.

- Juego completo en cartucho físico
- Carátula ilustrada del zorrito

- Juego en formato físico
- Manual de instrucciones impreso a todo color (¡el del propio juego!)
- Lámina y extras de coleccionista
Enlaces de afiliado · nos ayudas sin pagar de más
