ANÁLISIS · EDICIÓN FÍSICA

¡Prepara el pulgar, piloto veterano, que Truxton ha vuelto de entre los muertos! Tras casi 34 años de silencio, el mítico matamarcianos vertical de Toaplan regresa como Truxton Extreme de la mano de Tatsujin (los herederos del legado) y Clear River Games. Es un shmup de la vieja escuela con esteroides modernos: naves diminutas, pantallas ENTERAS de balas y esa sensación de que sobrevivir tres segundos ya es una hazaña digna de estatua. Puro arcade sin anestesia.
La chicha es tan simple como perra: esquivar, disparar y no morir. Tienes un arsenal glorioso con el Power Shot, el Truxton Beam, el Thunder Laser y el disparo teledirigido, y elegir el arma adecuada para cada oleada es medio secreto de la victoria. La otra mitad es aprenderte los patrones de bala a base de morir, memorizar y volver a intentarlo hasta que tus reflejos se convierten en los de un cíborg cafeinado.
Truxton Extreme no se queda en el nostálgico -dispara y ya-: mete un modo Historia con presentación estilo manga que sigue a tres personajes, un modo Arcade purista, un modo Equipo cooperativo para sufrir en compañía, un Arena de ataque a la puntuación para picarte con el mundo y hasta Entrenamiento y Tutorial para novatos. Variedad de sobra para que el shmup no se quede en cosa de cuatro nostálgicos con muñeca de acero.
Visualmente es una fiesta de neón, explosiones y patrones de bala hipnóticos, con ese punto retro-arcade actualizado que entra de maravilla. La sensación de peligro constante, con la pantalla a rebosar de proyectiles, mantiene la tensión al máximo, y cuando esquivas lo inesquivable y limpias una oleada imposible, te sientes el rey de los recreativos de los 90. Adrenalina embotellada.


¿Lo mejor? Que es shmup del bueno, seco y exigente, con una variedad de modos que estira el chicle un montón y un cooperativo que multiplica las risas y las maldiciones. El arsenal es contundente, el pique por la puntuación engancha una barbaridad, y ver revivir a semejante leyenda del género con tanto mimo es una alegría para cualquier amante de los recreativos.
¿Lo peor? Que el shmup sigue siendo un género de nicho durísimo, y si no comulgas con morir cien veces por un pixel, esto te va a parecer un castigo divino. La dificultad es de las que echan para atrás al personal, y a los que no les vaya el arcade puro les puede resultar repetitivo. Aviso a navegantes de muñeca floja.
Conclusión: Truxton Extreme es un regreso soñado para los adictos al matamarcianos, y encima llega con una edición física que quita el hipo (ojo a la Thunder Master). Si te van los shmups, el pique de puntuaciones y esquivar lo imposible, ficha sin pestañear. Y si eres coleccionista, prepara la cartera, que aquí hay caramelo del caro. ¡A por el récord, piloto!
Aquí Clear River Games se viene ARRIBA. La Thunder Master Edition es de las que hacen babear al coleccionista. Pasamos revista babeando también:
Dos ediciones, dos niveles de vicio coleccionista. La Thunder Master es el sueño húmedo de cualquier fan de los matamarcianos:

- Juego en formato físico
- PS5 y Xbox Series (aprox. 39,99 €)
- Switch 2 (aprox. 44,99 €)
- Acción arcade de Toaplan/Tatsujin

- Caja especial con O-sleeve
- Artbook A5 en tapa dura
- Manual estilo manga A5 en tapa blanda
- Banda sonora en doble CD (jewelcase)
- Carta lenticular de la Skull Bomb
- Peluche de Pipiru por reserva
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