
¡Afilad las armas, cazadores, que la bestia parda ha vuelto! Monster Hunter Wilds es la nueva entrega de la saga estrella de Capcom y, atención, ha pulverizado récords de ventas como quien no quiere la cosa. Si nunca te has metido en este vicio de cazar dinosaurios gigantes con un mandoble más grande que tú, este es tu momento; y si eres veterano, prepárate, que el listón está altísimo.
La gran novedad es el mundo: ya no hay zonas separadas por pantallas de carga, sino un ecosistema enorme, vivo y dinámico llamado las Tierras Prohibidas. El clima cambia, las manadas migran, los bichos se pelean entre ellos y el entorno reacciona a lo que haces. Esto, amigo, es Monster Hunter hecho mayor: más cine, más historia y más sensación de estar en un sitio de verdad y no en un decorado.
A los mandos sigue siendo ese baile táctico de aprenderte al monstruo, esquivar a tiempo y soltar el zarpazo perfecto. Llegan novedades golosas: la montura Seikret para moverte sin perder el culo, el modo Concentración para apuntar a las heridas que abres en el bicho, y la posibilidad de llevar DOS armas a la caza. Catorce tipos de arma, cada uno un mundo, para que dediques cien horas a dominar tu favorita.
Y por encima de todo, la sensación de escala: cazar un monstruo descomunal en mitad de una tormenta de arena, con la manada al acecho, es de esas cosas que te hacen soltar el clásico ¡madre mía! En cooperativo con colegas, ya es la repera absoluta. Capcom ha cogido la fórmula de Monster Hunter World y la ha llevado un peldaño más arriba en ambición y espectáculo.


¿Lo mejor? La ambición y la espectacularidad: el mundo vivo, las cacerías épicas y un sistema de combate profundísimo que da para cientos de horas. Es accesible para novatos sin renunciar a la chicha para los expertos, y el cooperativo es pura gloria. De esos juegos que se comen tu agenda sin pedir permiso y sin que te des ni cuenta.
¿Lo peor? Que en PC llegó con un rendimiento que daba para llorar: tirones, optimización regulera y exigencias de máquina de la NASA. A eso súmale que algún veterano lo ve un pelín más fácil y guiado de la cuenta, y que el endgame al lanzamiento se quedó algo corto. Capcom fue parcheando, pero la primera impresión escoció bastante.
Conclusión, con la armadura puesta y el estómago lleno de filete de monstruo: Monster Hunter Wilds es un señor juegazo, de los que marcan generación, aunque arrastre el lastre de un lanzamiento técnico mejorable en PC. En consola y en físico va sobrado, y la edición Steelbook es un caprichito muy apañado. Si te gusta cazar, esto es el paraíso. Avisado quedas: engancha como pocos.
Cazamos también su edición física, que viene en varias pieles. Le metemos el cuchillo a la caja:
Monster Hunter Wilds llega a la balda con varias presas que cazar. La edición física estándar (también existen Steelbook y Lenticular en tienda) es esta:

- Juego en disco físico para PS5
- Caja y carátula estándar
Enlaces de afiliado · nos ayudas sin pagar de más
