
Vale, aclarémonos antes de empezar: el juegarral de Cloud y compañía lleva ya un par de años dando guerra en PS5. Esto NO es el análisis de aquello. Esto va de lo nuevo, lo gordo, lo que nos ha hecho saltar del sofá: Rebirth se ha metido ENTERO en una Switch 2. Y, chaval, todavía no nos lo creemos.
Que una epopeya con mundos abiertos hasta donde alcanza la vista corriendo en una portátil sonaba a milagro… o a chapuza marca de la casa. Pues sorpresa: es un milagro, con asteriscos. Con la consola en la base y enchufada a la tele va clavado a 30 fotogramas y tira de magia negra (eso que llaman DLSS) para subir de 540p a 1080p y que no te sangren los ojos.
¿Y en modo portátil, que es donde de verdad mola? Aguanta el tipo… hasta que se lía parda en combate. Invocaciones, explosiones, medio bestiario en pantalla y, ¡zas!, baja a los 20 y pico. Algunas texturas, de cerca, parecen pintadas con témpera. Nada que te eche del juego, pero ojo, que aquí no todo es brujería perfecta.


Dejando los numeritos frikis a un lado: lo que importa es que la AVENTURA está intacta. La historia sigue siendo una montaña rusa que te deja temblando, el combate mezcla mamporros en tiempo real y estrategia como nadie, y hay tropecientos minijuegos para perder la cabeza (y alguna tarde entera, no te engañamos).
Nuestra conclusión, sin pelos en la lengua: si no tienes PS5, esta es TU oportunidad de vivir uno de los mejorazos de la generación, y encima en el tren, en el sofá o donde te dé la real gana. Que se note algún roce gráfico no le quita ni una pizca de magia. Llévatelo y no preguntes.
Aquí viene la parte espinosa. Compras el juego, abres la caja con ilusión y… te encuentras con la moda más rácana de Switch 2. Desmenucemos:
Si lo quieres en Switch 2, esta es la edición disponible (sí, la del dichoso Key Card):

- Cartucho Game-Key Card (requiere descarga completa)
- Caja estándar de Nintendo Switch 2
- Sin manual ni extras
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